Sida sin género, más desigualdad

Más de 20 mil personas de 185 países se reunieron durante la semana que termina en Austria, para debatir sobre la realidad científica y social del vih/sida. En la tierra de la Emperatriz Elizabeth (Sissi), que peleó toda su vida contra las normas pacatas establecidas en su época, mujeres de todo el mundo se encontraron para hablar e intercambiar ideas que ayuden a evitar que el vih/sida se siga expandiendo. El empoderamiento fue uno de los temas centrales, aunque para muchas, con eso no alcanza. (Por Silvina Molina/Enviada especial a Viena)

En la Conferencia Mundial de Sida de 1993, en Berlín, fue un hombre el que habló de la situación de las mujeres que viven con vih/sida. En el encuentro 2010, que concluyó ayer en Viena, las mujeres se hicieron oír y presentaron decenas de experiencias de empoderamiento. Si bien la feminización de la epidemia formó parte de casi todas las exposiciones, son muy pocas las que ocupan cargos de decisión en políticas de sida, y cada vez son menos los recursos para financiar sus necesidades.

“Hemos fracasado en lograr que las mujeres estén en el centro de nuestras políticas”, reconoció Michele Sedibé, titular de ONUSIDA. Las cifras le dan la razón: hay 16 millones de mujeres que viven con el virus en el mundo. Según el funcionario, el organismo internacional ampliará su agenda para incluir más proyectos, priorizando la participación y educación sexual de las jóvenes, la capacitación para evitar la transmisión madre-hijo/a, y medidas concretas contra la violencia de género.

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El funcionario se comprometió a reforzar los lazos entre el movimiento de mujeres y el movimiento de organizaciones que trabajan en el mundo del sida.

Así como Viena permitió visualizar a mujeres de todas las edades, clases sociales, creencias y actividades (hindúes, africanas, indígenas que han adecuado sus prácticas preventivas a sus culturas; mujeres amas de casa, científicas, futbolistas, funcionarias y hasta la princesa de Noruega Mette Marit y la cantante y activista contra el sida Annie Lennox), también posibilitó recordar que las mujeres de entre 15 y 49 años son las más afectadas por la pandemia, y que las estrategias de igualdad de género han demostrado no ser contundentes en la respuesta al vih.

Por primera vez en la historia de la Conferencia, más de la mitad de las exposiciones estuvieron relacionadas con la mujer, y más de 80 reuniones, talleres y eventos se dedicaron a ellas. Pero para las activistas, esto no es suficiente.

Informe alternativo

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thumb1282185854-LuisssEn la oportunidad, las organizaciones de la sociedad civil presentaron un informe alternativo al de las autoridades estatales, en el que destacan que durante el último período “se han dado grandes avances en materia legislativa” y sobre todo, celebran la ratificación en el 2006 del Protocolo Facultativo de la Cedaw, “posibilitando que las mujeres víctimas de violaciones de derechos humanos puedan realizar denuncias internacionales y que el Comité pueda realizar investigaciones de oficio en los casos de violaciones graves o sistemáticas a los derechos de las mujeres”.

Sin embargo, también las organizaciones informan que “no se advierte que se hayan adoptado las medidas necesarias para revertir la gran mayoría de las cuestiones que fueran objeto de preocupación y recomendaciones en las últimas observaciones finales sobre Argentina del Comité de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer”.

“A pesar de las claras recomendaciones del Comité en el 2004, en este Informe no se advierte una activa preocupación del Estado argentino por incorporar perspectivas de género en todos sus proyectos, políticas y programas sociales y económicos, de forma de asegurar que éstos apunten a lograr el objetivo de la igualdad entre los géneros y el goce de sus derechos humanos por parte de las mujeres. La falta de jerarquización del mecanismo de promoción de los derechos de las mujeres, es la primera muestra de ello”, indica el documento de las organizaciones.

Agrega el informe que “en general es preocupante la falta de información oficial estadística desagregada, que permita analizar el impacto de las políticas económicas y sociales en las mujeres, a fin de corroborar que éstas reviertan la tendencia de que las mujeres y las personas menores de edad son más pobres que los adultos varones, profundizando inequidades estructurales”.

Asimismo, advierte que “el mercado de trabajo no ha sufrido mayores transformaciones, en tanto siguen siendo las mujeres las que adolecen de mayor precariedad en el empleo. En general, las políticas sociales de transferencia de ingresos -incluso la positiva Extensión de las asignaciones familiares mediante la Asignación Universal por Hijo para la Protección Social- no reconocen tampoco la perspectiva de género”

Llama también la atención de las organizaciones “la ausencia de políticas eficaces, y abordajes integrales sobre problemáticas específicas de las niñas y mujeres”, tales como las falencias en las políticas tendientes a garantizar sus derechos sexuales y reproductivos y, en especial, la falta de respuestas adecuadas para reducir la mortalidad materna”.

Por último, el informe expone detalladamente sobre temas como la desarticulación entre los programas destinados a prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres, en particular para combatir la trata de niñas y mujeres con fines de explotación sexual, y la violencia institucional sobre las mujeres privadas de libertad.

Estuvieron presentes la Comisión por la Memoria de la Provincia de Buenos Aires, Cladem, Católicas por el derecho a decidir Argentina, Ela (Equipo Latinoamericano de Género), Cohre (Centro por el derecho a la vivienda y contra los desalojos), Insgenar (Instituto de género derecho y desarrollo- Adem (Acción por los derechos de las mujeres) y la Campaña por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.

Pero el patriarcado sí…

por eso sus operadores hacen todo el esfuerzo por invisibilizar la ley, por no darle presupuesto a su cumplimiento, por explotar la torpeza de los efectores de un Gobierno sin brújula de género. Así pasó con el tercer y lúgubre hecho de la quincena: el fallido anuncio de la firma de la Resolución Ministerial 1184/2010, por la que se daría rango normativo a la nueva Guía Técnica para la Atención Integral de los Abortos No Punibles, fechada el 12 de julio.

Es poco lo que se puede decir al respecto. El silencio oficial sobre lo que realmente pasó, hizo que el anuncio argentino al Comité CEDAW de que el Estado “elaboró y actualizó la guía de atención integral para casos de abortos no punibles, aprobada por resolución ministerial”, sonara como un pistoletazo en la noche, dejando en ridículo a su portavoz, no por casualidad la misma persona que tiene a su cargo el Consejo Nacional de las Mujeres, organismo que debe ejecutar la Ley 26485 y su decreto reglamentario.

Obviamente, los grupos anti-derecho y la deshilachada cúpula eclesial emergieron de sus cenizas para proclamar que “el matrimonio homosexual se continúa con la despenalización del aborto”, vínculo esperpéntico aunque indisolublemente unido al rol del Estado y su preeminencia sobre los cuerpos de las personas, que da vía libre a la continuidad de la judicialización innecesaria y muchas veces criminal de los casos de aborto no punible.

Y aquí otra vez, las contradicciones entre el enfoque de género y las políticas públicas se articulan de manera curiosa. La propia resistencia oficial a profundizar los temas atinentes a la salud sexual y reproductiva quitará estridencia al escándalo, pues el Gobierno se negará al debate. Y despidos más, despidos menos, seguirá imperando sobre los cuerpos de las mujeres la arbitraria decisión del Estado masculino, que afirma que una violación no es un problema de salud, y que idiotas o dementes sufren más viendo a hijos del abuso que las mujeres comunes.

Cedaw advierte sobre la falta de cumplimiento de la Convención

En el marco de la presentación del Sexto Informe periódico de los Estados parte ante el Comité para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, y tras escuchar a las organizaciones de la sociedad civil y funcionarios invitados, Argentina fue advertida sobre diferentes temas que preocupan al Comité, entre ellos la mortalidad materna, el embarazo adolescente, las trabas al aborto no punible y la falta de estadísticas oficiales.

Los días 12 y 13 de julio del corriente año, los/as expertas/os del Comité de Naciones Unidas que monitorea el cumplimiento de las Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (Cedaw), escucharon a las organizaciones de derechos humanos y de mujeres y a la delegación oficial del Estado Argentino. Entre algunos de los temas que los expertos y expertas del Comité han señalado al Estado Argentino con insistente preocupación, figuran:

– La falta de cumplimiento por parte de los Estados en sus diferentes niveles –nacional, provincial y local- de las directrices de la Cedaw.

– La falta de estadísticas y datos oficiales desagregados por sexo.

– La persistencia de altos índices de mortalidad materna y embarazo adolescente. Problemáticas directamente relacionadas con la deficiente implementación de las leyes referidas a salud sexual y reproductiva, educación sexual, violencia integral contra las mujeres.

– Las dificultades para el acceso a los casos de abortos no punibles.

– Las violencias contra las mujeres detenidas en las cárceles y dependencias policiales.

– Los mecanismos de protección para las victimas de trata y la articulación de la cooperación internacional para abordar esta problemática.

– La inexistencia de políticas públicas que contemplen las particulares realidades de las mujeres rurales, migrantes e indígenas.

– La segregación de las mujeres en el mercado laboral, en los cargos electivos a niveles legislativos y ejecutivos así como en la administración de la justicia.

– La persistencia de estereotipos de género en los medios de comunicación y en la educación formal.

– La reducida estructura jerárquica y partida presupuestaria del Consejo Nacional de las Mujeres.

Nuestros cuerpos, nuestros derechos

Uno de los anuncios más celebrados en la Conferencia, fue la presentación de los resultados de un estudio que muestra que un gel vaginal microbicida que contiene un antirretroviral, puede provocar una fuerte baja del riesgo de infección con vih entre las mujeres. Siempre y cuando se use debidamente, este gel reduce hasta el 54% el riesgo de infección del vih con respecto a un gel vaginal que no contiene nada, según un estudio realizado por Salim y Quarraisha Abdul Karim en más de 800 mujeres en África.

Los microbicidas son productos que pueden ser aplicados en la vagina o en el recto. Este estudio se limitó a examinar su uso en la vagina. Si el gel fuera comercializado, podría evitar 1,3 millones de infecciones y más de 800.000 muertos en 20 años, según Salim Abdul Karim.

“Damos esperanza a las mujeres -estimó Michel Sidibé-, ya que ellas representan más de la mitad de las nuevas infecciones en el mundo”.

“Esta es una herramienta de prevención que daría a las mujeres mayor control sobre su salud y sus vidas”, dijo Julio Montaner, presidente de AIDS 2010.

En un panel de debate del que participaron, entre otras, la mexicana Eugenia López Uribe, especialista en derechos sexuales y reproductivos, se advirtió que el acceso al aborto legal y seguro “no se aborda en relación con la política del vih”.

“A veces, incluso en países donde el aborto es legal, las mujeres prefieren ir a proveedores clandestinos, debido a que continúa el estigma y la sentencia social sobre el cuerpo de las mujeres, a las que se las sigue considerando sólo reproductoras. Esto coloca a las mujeres, especialmente jóvenes, pobres y viviendo con vih, en riesgo de perder sus vidas o de sufrir de complicaciones innecesarias”, advirtió.

En otro panel, se insistió en reforzar las recomendaciones elaboradas por la Organización Mundial de la Salud en 2009, en relación al tratamiento antirretroviral de las mujeres embarazadas y la lactancia, las cuales se consideran “una importante oportunidad y un desafío para poner en práctica intervenciones más eficaces en entornos con recursos limitados, y promover así la salud de la madre y el niño”.

Involucrar a las jóvenes

En los más de ochenta espacios destinados a debatir cuestiones de género dentro de la Conferencia, se insistió en la necesidad de involucrar a las jóvenes y de la urgencia de planes concretos de educación sexual desde la niñez.

“Las mujeres jóvenes son cada vez más vulnerables al vih, con casi el 45 por ciento de las nuevas infecciones en personas de entre 15 y 24 años”, señaló la argentina Mabel Bianco, de FEIM, durante un debate organizado por Women Arise (Mujeres Arriba) que visibilizó el crecimiento de la epidemia entre mujeres y niñas.

Al inicio y al final del evento, se realizaron Foros Juveniles, donde las temáticas se centraron en capacitar a la juventud para que sea protagonista en sus comunidad; también se habló sobre la prueba del vih para embarazadas, los cuidados prenatales, la confidencialidad del test de sida y la discriminación laboral.

Una escalada a la cumbre

Después de mostrar su carácter enérgico en las primarias de EEUU, tres candidatas mujeres están luchando contra el antiguo arquetipo norteamericano del político varón. Escándalos, prejuicios sexistas y calumnias son los grandes escollos que deben enfrentar en un territorio hasta ahora “vedado” para las mujeres, el de los discursos con perspectiva de género. Sin embargo han llegado lejos, y a juzgar por el apoyo y la intención de voto, pueden llegar mucho más lejos todavía. (Por Zachary Thomas Aldrich*-Foto Erik Shute/Buenos Aires)

“La argentina que logró llegar a la cima del Everest lo hizo por amor”. El título pertenece a un artículo de la sección Sociedad del sitio web del diario argentino Clarín, publicado en mayo 2009. Arriba de la foto principal, el titular secundario nos describe cómo el amante de la alpinista, su guía, la persuadió para realizar la hazaña.

La noticia principal, que ella había sido la primera mujer argentina en hacer cumbre, pierde importancia para el lector, que es inducido por el titular a atribuir todo el mérito (al menos el de los valores subjetivos) al varón. Una sutil maniobra que desautoriza nuestra capacidad para ver a las mujeres desde su propia valía, estorbando además el poder discutir con ellas como dueñas de sus identidades, sin referenciarlas como “pertenencias” de sus parejas masculinas.

Pero el patriarcado no es sólo patrimonio latinoamericano: algo similar ocurre en los Estados Unidos. Por eso, feministas del país del norte se sintieron reivindicadas cuando el arquetipo clásico del político varón fue duramente cuestionado durante de las primarias de California y Carolina del Sur.

En el estado de California, históricamente liberal, dos candidatas han sido nominadas para puestos de Gobierno en las elecciones en noviembre. La primera mujer, que está desarrollando una campaña para obtener una banca en el Senado, se llama Carly Fiorina. Originalmente fue recomendada por su aliada en política Sarah Palin, la anterior gobernadora de Alaska y candidata para la vicepresidencia en 2008. Fiorina empezó su carrera como miembro del directorio de AT&T, habiendo sido también directora ejecutiva de Hewlett-Packard, antes de convertirse en candidata republicana.

Ya algunos expertos en la política habían sugerido que la presencia de Palin serviría como plataforma para que otras mujeres intentaran con éxito extender su influencia en la esfera ejecutiva. Según el Center for American Women and Politics (Centro para las Mujeres Americanas y Política) de Rutgers, en 2010 noventa mujeres revisten como parlamentarias en el Congreso de EEUU; 17 en el Senado y 73 en la Cámara de Representantes.

Asimismo, el número de mujeres en puestos ejecutivos electivos estatales es de 72, mientras que la proporción de mujeres en las legislaturas estatales es de 24.5%. Las candidatas como Fiorina y Palin, aspiran a aumentar estas estadísticas.

Los republicanos de California han puesto también su esperanza en Meg Whitman, ex directora ejecutiva y presidenta de eBay por una década; Whitman ganó la nominación primaria el 8 de junio con más de 64% de los votos, de modo que ahora puede atreverse a derrotar a la oposición democrática, liderada por el ya mítico Jerry Brown, ex gobernador del Estado. Whitman no le va a la saga; ha trabajado en una gran cantidad de puestos significativos, en empresas que incluyen Walt Disney, Procter & Gamble y DreamWorks.

De ganar las elecciones, esta mujer sucederá el actual gobernador Arnold Schwarzenegger, un símbolo machista que encarna todos los estereotipos más duros de lo que significa mostrar poder frente a la sociedad. Una victoria para Whitman podría ser interpretada no sólo como un triunfo sobre el Partido Demócrata, sino sobre el estereotipo tradicional que equipara el poder a la masculinidad.

“Aun cuando nuestra ideología política diverge, yo respecto a cualquier mujer que entra en lo que todavía es, por desgracia, el mundo del hombre,” dijo de Whitman una columnista de la Universidad de Columbia que escribe para Newsweek, la comentarista Meghan McCain. “Cualquiera mujer que está dispuesta a resistir el sexismo inevitable que se correlaciona con la lucha por un puesto político, merece ser admirada en algún nivel, porque está tratando de romper ese techo de cristal”, agregó.

En Carolina del Sur

Del otro lado del país, una mujer igualmente calificada pero muy diferente podría convertirse en la gobernadora de Carolina del Sur: la diputada conservadora Nikki Haley, que ganó la nominación republicana sobre su oponente Gresham Barrett el pasado 22 de junio, pese a que éste contaba con la “bendición” del anterior gobernador de Massachussets, Mitt Romney.

Haley nació en Bamberg, Carolina del Sur, y sus padres son inmigrantes Sikh de la India; es parte del movimiento Tea Party (la primera corriente de protesta popular que ha aparecido en Estados Unidos desde la emergencia de la crisis) y Palin también le dio su apoyo. Si ella logra imponerse en las elecciones en el otoño, se convertirá en la primera gobernador indiana por la Región Sur del país. El único indiano que llegó a ese cargo anteriormente fue Bobby Jindal, de Louisiana.

Arian Campo-Flores, una reportera de los medios de comunicación de Newsweek, se refiere a la presencia de estas mujeres en la vida cotidiana de política como una discusión inevitable. Advierte que Haley, por ejemplo, es aficionada al “arte de seducir”. Durante una campaña para recaudar fondos el pasado 29 de junio, la candidata aparecía atractiva y natural, con una resolución fuerte, y mucha gente la compara con Palin.

“Haley trata de hablar rompiendo obstáculos raciales y de género,” dice Campo-Flores. “Ella proclama que está orgullosa de su origen y de las realizaciones de los indiano-americanos, pero su meta es ser reconocida como política por su condición de mujer”, añade.

Las agresiones

Varias figuras políticas han tratado de enlodar la imagen de estas mujeres, tanto en el sentido racial como desde el sexismo: sin ir más lejos, ya dos varones aseguraron haber tenido relaciones sexuales con Haley, pese a que ella tiene una familia consolidada. Y de vez en cuando, los medios se refieren a Fiorina como una mujer “que debe su éxito a sus propios esfuerzos”, sugiriendo de manera sutil que ella constituye “una aberración” desde el género, pues esto “no es algo estándar” para una mujer.

“En 2008 llegamos al gran hito de elegir el primer presidente afroamericano de nuestro país,” dijo Amy Siskind, un colaborador del Huffington Post en los Estados Unidos. “Y ahora se despierta la conciencia de que amén del gran orgullo en nuestros avances contra el racismo, comprendemos que tal vez no hemos hecho progresos en la lucha contra el sexismo.”

Una actitud negativa sobre el empoderamiento de las mujeres en el escenario político, se ha manifestado con ribetes de culebrón. Fiorina, por ejemplo, recientemente tuvo que disculparse por un comentario cándido realizado sobre el cabello de su oponente, Barbara Boxer. Y medios informativos han afirmado que Whitman empujó un empleado en 2007, cuando ella fue su jefa, y que el empleado recibió una indemnización para no hacer la denuncia. Aunque estos temas trivializan la importancia de las candidaturas, no dejan de ofrecer una perspectiva del desagrado que en ciertos círculos produce la presencia de estas mujeres.

“Si Whitman y Fiorina hubieran sido dos demócratas varones en California, tengo la impresión de que los medios habrían tenido un enfoque totalmente diferente sobre ambos incidentes,” dijo McCain. Subrayando que al final estos episodios triviales no importan, destacó que lo que la gente debe observar es la manera en que esas candidatas pueden contribuir con sus estados, y hacer más fácil la senda para las mujeres siguientes.

Si la periodista que escribió la historia sobre el Everest hubiera averiguado si aquella alpinista subió por otras razones de peso aparte del amor, el texto resultante habría sido más ilustrativo del ambiente frágil en que viven las mujeres que asumen riesgos supuestamente reservados a los varones. Como cree Siskind, las raíces del sexismo están enterradas profundamente debajo de la oscuridad, la ignorancia y el prejuicio. La aparición de estas mujeres norteamericanas en el paisaje político, podría señalar un paso a la superficie.

* Zachary Thomas Aldrich es estudiante de periodismo gráfico de la Universidad de Missouri. A sus 22 años, tiene una visión categóricamente inclusiva y no discriminadora sobre la mujer en la sociedad. Realiza una pasantía en Periodismo Social (Buenos Aires) con la colaboración de la Escuela del Periodismo de la Universidad de Missouri, como parte de un programa de intercambio para alumnos.

Sindicalismo con perspectiva de género

En nuestro país trabajan más de un millón de personas en el servicio doméstico, una actividad prácticamente femenina, ya que el 98,6% de sus asalariadas son mujeres. “Es el sector más precario y junto al sector rural, de los peor pagos”, asegura Estela Díaz, coordinadora del flamante Centro de Estudios Mujeres y Trabajo de la Argentina, presentado la semana pasada como un espacio “para enriquecer la agenda del sindicalismo y a la vez la agenda del movimiento de mujeres”.

El servicio doméstico (cuyas trabajadoras/es celebran su día el 22 de julio) representa el 9,6% del total de las y los asalariados y el 7,3% del total de personas ocupadas en nuestro país, según las estadísticas oficiales. De cada 10 mujeres asalariadas, casi tres se desempeñan en ese sector, lo que representa el 17,1 de las ocupadas y el 15,2% de la Población Económicamente Activa (PEA) femenina.

No por casualidad, la problemática principal de estas trabajadoras son las altas tasas de empleo no registrado: en el segundo trimestre de 2009, el 85,7% de las asalariadas de esa actividad se encontraban no registradas, cifra significativamente superior al alcanzado entre el resto de las trabajadoras en relación de dependencia, que sólo cuentan con una tasa de empleo no registrado del 30%.

Por otra parte, la tasa varía de acuerdo a la situación de retiro y a la cantidad de empleadores. Las que trabajan en hogares sin retiro, cuentan con tasas inferiores que el promedio, mientras que las trabajadoras cuyo régimen de trabajo es con retiro incrementan su tasa proporcionalmente con el número de empleadores.

“Es el sector más precario, y junto al sector rural, de los peor pagos. Si bien en los últimos años se ha fomentado la regularización, todavía hoy estamos muy lejos de acercarnos a metas más o menos aceptables”, reconoce Estela Díaz (foto), militante feminista y coordinadora del Centro de Estudios Mujeres y Trabajo de la Argentina (CEMYT), una nueva oficina impulsada por la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) con el desafío de “producir documentos de investigación que permitan ampliar la agenda tanto del movimiento sindical como del social desde una perspectiva de género”, según lo afirmaron durante la presentación (foto).

Para la dirigenta sindical, “es auspicioso que la presidenta Cristina Fernández haya enviado un proyecto de ley al congreso nacional para modificar la legislación vigente en la materia, porque actualmente es francamente discriminatoria, amén de cruzarse con las cuestiones migratorias externas e internas”.

A principios del año 2006, el Estado Nacional impulsó una serie de medidas para regularizar la situación laboral de las trabajadoras del sector, que consisten en la posibilidad (por parte del empleador) de deducir del impuesto a las ganancias el salario y las cargas sociales, en una simplificación del sistema de registro y pago de aportes y en una intensa campaña mediática con el objetivo de promover la importancia de la registración laboral.

El impacto de dichas actuaciones demuestra claramente cómo desde el Estado se puede incidir gradual pero decisivamente en la no discriminación laboral y en la mejora de la calidad de vida de las trabajadoras: la información de AFIP indica que durante el año 2006 formalizaron su relación laboral alrededor de 140 mil nuevas trabajadoras dedicadas al servicio doméstico.

De todas maneras, los logros son todavía muy incipientes: al día de hoy, la vigorosa expansión de la actividad económica no logró reducir la tasa de empleo no registrado del servicio doméstico, aún cuando se verificó un notable crecimiento de los ingresos de los hogares que mayormente emplean trabajadoras (el ingreso real de los hogares más ricos creció en los últimos tres años un 43%).

“Desde el CEMyT pensamos poner especial interés en esta temática y en la generación de investigaciones que apunten a fortalecer la organización del sector, ya que el alto grado de informalidad y las características de este tipo de trabajo, no contribuyen especialmente a ello”, explica Díaz, indicando que también el Centro se propone “contribuir a la modificación de la actual legislación, que es claramente discriminatoria”.

Crimen Pasional

Juegan las ballenas en la costa. Sacás tus lápices y en el tablero buscás hacer la historieta del día. Varias veces me hiciste el cuento del tío y confié mis caricias a cambio de obras de humor gráfico. (Autor:Facundo Martínez)

Juegan las ballenas en la costa. Sacás tus lápices y en el tablero buscas hacer la historieta del día. Varias veces me hiciste el cuento del tío y confié mis caricias a cambio de obras de humor gráfico.

Yo estoy semidormido, con los pelos parados, enfundado en las colchas con cara de pocos amigos. Vos mirás a lontananza mordiendo los colores: hay un momento que se te ocurre algo, lo pintás y volvés a la cucharita dominical.

Igual falta. Sé con exactitud cuando caerá una idea en la trampa de tu cabeza. Pero estás desconcentrada, ansiosa, te miro por el rabillo de las sábanas; las ballenas tiran agua por sus espiráculos.

–         ¿Vamos a caminar por la playa, a tomar mate por ahí?, preguntás.

–         Mmm… tengo fiaca, 5 minutitos más…

Atención. Empezás a desgastar el lápiz , ondas circulares contra el papel. Seguro, pienso, son las viñetas del diálogo, te gusta empezar por lo más frágil, ajustarle el lazo a la idea para que no se te escape, llevarla al palenque, espuelarle las costillas para que se calme, para convencerla que es mejor el corral, la domesticación.

Falsa alarma. Es una caricatura de mi: ¡un vago con moscas entre las barbas!

–         Voy a terminar siendo un personaje de tus chistes, y te voy a cobrar derechos de autor, digo haciéndome el enojado.

–         Ja. Yo soy tu autora, vos me tenés que pagar a mí.

Odio que te quedes con la última palabra.

Estás hermosa, el sol de la mañana te queda justo, en las pupilas se te ve el mar y cada tanto una cola del mamífero salado se mete y sale por tu iris.

Aunque estemos de vacaciones, aunque Puerto Madryn es un paraíso y la  casa sea perfecta, estás empecinada en hacer  historietas para el diario. “Una por día, una por día”.

Me disfrazo de fantasma con el acolchado, suavemente te atrapo por la espalda y te tiro a la cama.

“No, no, salí,” me decís.

Primero empiezo mordiéndote los labios, estirando tus brazos con las ganas de atarte la muñecas, pero la lucha se hace pareja. Vos empezaste a rasguñarme la espalda y a inmovilizarme con tus piernas. Pasaste a estar encima mío, a respirar fuerte, a besarme los hombros y la nariz.

Es una guerra de mimos, que ni el César, ni Napoleón, ni Magno supieron hacer.

Sabés que los besos en la panza me paralizan, y tomás la ventaja, la iniciativa, hacemos de nuestras pieles un rincón de nubes humanas, una inocencia de niños. Te suelto el pelo, lo tironeo con cariño, te tapo los ojos, te picaneo con cosquillas erógenas, te torturo de placer.

Me amenazás con dejarme marcas, chupones que son cicatrices de la lujuria minimalista.

–         Tengo que dibujar, por favor…

La súplica desapareció ante el vaivén propicio, el desespero, la erupción de los secretos del espíritu; la quietud.

Mientras preparaba café y leía a escondidas tu chiste al lado del horóscopo,  me metí en tu ducha para darte una muestra gratis de mermelada con pan casero.

En el espejo del baño, en el vapor, hiciste un dibujo de 2 enamorados, de la mano, mirando una luna rara mezcla con símbolo de la paz:

–         “El único crimen pasional, es No hacer el amor”

Una monumental campaña

Lamentablemente, no ocurrió lo mismo con el segundo hecho significativo de la quincena: la firma del decreto que reglamenta la Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, pasó prácticamente desapercibida. Hubo pocas cámaras de televisión y escasos centímetros en los diarios, tan escasos como aquella tarde de 2009 cuando con discursos económicos (para evitar que los varones se levantaran de sus bancas y dejaran la sesión sin quórum), un puñado de legisladoras lograron la aprobación de la que hasta hoy, es la más importante ley contra la inseguridad en Argentina.

Efectivamente: la Ley 26485 bien aplicada puede evitar por año miles de lesiones físicas y psicológicas, apropiaciones, raptos, violaciones, robos y por sobre todo, la muerte de una mujer cada día y medio en nuestro país, según estadísticas oficiosas. En proporciones abismales, la violencia machista y el femicidio lastiman y matan más mujeres por año que los robos, asaltos, enfrentamientos y hasta accidentes de tránsito. Siendo sus ejecutores varones generalmente vinculados al entorno íntimo de la víctima, el lugar más inseguro para las mujeres suele ser su propia casa.

Sin embargo, esta ley no está incluida en las agendas de la mayoría de los protocolos de seguridad del Estado, ni en las de los medios de comunicación, que siguen tomándola como “cosa de mujeres”. Y no es casual: existe tanto desde las mismas autoridades naturales de aplicación (fuerzas de seguridad, jueces, funcionarios públicos) como del tejido social organizado, un esfuerzo activo y pasivo por invisibilizar la ley. Y las causas hay que buscarlas en su propia génesis.

La ausencia de un enfoque de género en los vértices del Gobierno y la resistencia del establishment patriarcal a medidas que pongan en riesgo su hegemonía, debilitaron el proyecto de ley hasta el punto en que la represión y sanción efectiva del violento está ausente. Se omitió así atacar la más urgente de las secuelas del machismo: la muerte de las mujeres. Además, 16 meses después de su aprobación, tampoco se sabe a ciencia cierta de dónde saldrá el dinero para financiar sus acciones, porque el oficialismo no lo incluyó en su último Presupuesto. Ambos factores, contribuyen a quitarle a la ley la apremiante severidad que necesita para ser tomada en serio.

Pero justamente es en esa debilidad donde quienes pergeñaron el decreto reglamentario encontraron su principal fortaleza: la ley 26485 tal cual está formulada persigue, ante todo, una monumental campaña de divulgación de lo que es la violencia de género. Que las casi 20 millones de mujeres sepan que cuando su pareja les levanta la mano está cometiendo un delito; que la Policía debe tomar sus denuncias, que el agresor debe ser apartado del hogar si es necesario, que un Juez puede separarlo de sus hijos e hijas, que el vecino cuando escucha sus gritos llamará al 911, sería un paso trascendental para cortar de cuajo el último eslabón de esa cadena de violencias, el femicidio.

Pero además, abriría las puertas al empoderamiento, al fortalecimiento de las redes de protección, a la defensa y la denuncia… y al Código Penal, para que se repare la injusta omisión de la norma de origen. No es poco: el principal enemigo de la no discriminación y la no violencia contra las mujeres es la ignorancia colectiva de sus derechos. Por eso me gusta repetir en cuanto foro es posible, que la enorme mayoría de las mujeres son feministas, salvo que ellas mismas no lo saben.

Seguridad en las ciudades, un tema de mujeres

Pese a la pretensión de la superestructura patriarcal de reducir las demandas por los derechos de las humanas a simples “reclamos feministas”, son cada vez más las y los especialistas que sostienen que la violencia de género es un tema que concierne a áreas tan diversas como la salud, la economía, el urbanismo y la seguridad. Algunas experiencias de empoderamiento en Argentina ratifican esta visión transversal, e insinúan posibles soluciones estructurales. (Informe de Silvina Molina y Luis María Otero/Buenos Aires)

Aplicar la perspectiva de género como línea indispensable para las diversas políticas urbanas y territoriales, es una asignatura pendiente en la formulación de estrategias públicas que apunten a producir cambios en los planteamientos del urbanismo actual, para introducir en agenda temas importantes de la vida cotidiana como la seguridad, la proximidad, el tiempo y la organización de los servicios. Ello incluye también el derecho a una vida en salud de las mujeres en un ámbito no violento, ya sea público o privado.

“Seguridad y violencia son los ejes para pensar en una concepción urbana igualitaria, donde las mujeres se empoderen del territorio y compartan estrategias de seguridad y planificación urbana como parte del combate a la violencia, influenciando en las políticas públicas”, aporta Mara Nazar del Centro de Intercambio y Servicios Cono Sur Argentina (CISCSA)-Red Mujer y Hábitat, integrante del equipo que implementa el programa “Ciudades Seguras” en la localidad argentina de Rosario, el tercer conglomerado más grande del país.

El proyecto, que se realiza también en Bogotá, Santiago de Chile, Lima, Guatemala, El Salvador y en la brasileña Recife, tiene como propósito “fortalecer una ciudadanía activa de las mujeres en el ejercicio de sus derechos, a fin de reducir la violencia pública y privada que se ejerce contra ellas en las ciudades”.

Concretamente, grupos de mujeres hacen “caminatas exploratorias” por los barrios, para detectar factores de riesgo social y territorial. Espacios abandonados, calles inaccesibles, lugares que sirven de escondite, sectores sin iluminación, veredas rotas, arterias sin señalización que impiden saber cómo llegar o salir del lugar… les sirven para realizar un diagnóstico y propuestas que luego elevan a las autoridades.

También participan masivamente de las jornadas “En la plaza, en la casa, en el barrio, en la ciudad, le decimos BASTA a la violencia hacia las mujeres”, que mediante actividades recreativas y culturales que promueven el uso y disfrute por parte de la comunidad de un espacio público abierto, intentan profundizar y difundir las iniciativas y propuestas que apuntan a fortalecer y promover el pleno ejercicio de los derechos de las mujeres a vivir en ciudades libres de violencia por razones de género.

“Las mujeres ocupando y disfrutando de los espacios públicos, el tránsito y la movilidad por los barrios y por la ciudad, sin miedos ni restricciones; la convivencia y la seguridad ciudadana plena, son algunos de los escenarios meta de estas iniciativas”, indica Mara Nazar.

Para ello, se vienen desarrollando experiencias de intervención participativa en los espacios públicos “que favorezcan la apropiación de los mismos por parte de las mujeres y la comunidad en general, al mismo tiempo que se promueve el fortalecimiento de las políticas públicas que atienden a la violencia de género y en particular la violencia hacia las mujeres”, agrega.

No se trata de una definición académica, no al menos desde un enfoque de género: la violencia machista en las ciudades es uno de los factores de riesgo más graves para las mujeres de entre 15 y 44 años, por delante del cáncer, los accidentes de tráfico y las enfermedades infecciosas.