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El trabajo desde una perspectiva de género

El Centro de Estudios Mujeres y Trabajo estará asistido por un Consejo Asesor de reconocidas profesionales, ya que “fue creado para abordar contenidos estratégicos que enriquezcan y profundicen el análisis del mundo del trabajo, del mercado laboral y el trabajo reproductivo desde una perspectiva de género, con la finalidad de promover la vinculación entre teoría, análisis y acción para contribuir a ampliar la agenda del movimiento sindical y social”, según subrayó Díaz.

P: -¿Y cuáles son las expectativas que existen? ¿Creen que es posible incidir con eficacia en las desigualdades de género en el mercado laboral?

Díaz: -Este espacio está pensado como un lugar de investigación, producción teórica, estadística y formación ligado a la práctica política del movimiento sindical y las organizaciones sociales. Nuestra expectativa es crear espacios de enlace entre teoría y práctica para enriquecer la agenda del sindicalismo y a la vez la agenda del movimiento de mujeres. En todo el mundo existen asimetrías en el mercado laboral entre varones y mujeres. Pero también es cierto que hay países que han logrado, con políticas activas, reducir las brechas existentes. Para que esto sea una realidad resulta necesario, en primer lugar, hacer visible la discriminación en el mundo laboral y revitalizar la construcción de un camino de cambios en ese sentido…

– ¿Cómo piensa que contribuirá la perspectiva de género al movimiento sindical?

– La transversalización de la perspectiva de género es un enfoque necesario para todas las políticas, los programas, las estructuras, las organizaciones. Implica una mirada que contribuye a hacer visible diferencias en el mismo colectivo de los y las trabajadores. Esto representa un aporte no sólo en esta temática, sino también en otras como los aspectos de diversidad, discriminaciones regionales, étnicas, etarias, etc.

– ¿Y qué piensan los varones sindicalistas del tema?

– En el sindicalismo hay resistencias a la inclusión de los temas de género. El enlace entre feminismo y sindicalismo no siempre ha encontrado espacios de diálogo sencillos. Pero también es cierto que el carácter internacionalista del sindicalismo contribuye en mucho, porque las organizaciones a nivel internacional tienen muy incorporada la perspectiva de género y lo hacen exigible, no sólo en las temáticas a considerar, sino también en la representación por géneros.

– ¿Hay ejemplos a nivel internacional de esta inclusión?

– Claro… un ejemplo formidable de avance de la participación de las mujeres es la nueva Central Sindical Internacional. Allí castigan a las centrales que no respetan el cupo, incluso dejándolas sin representación en el congreso o reduciendo la misma si no asiste suficiente cantidad de mujeres. La paridad es una realidad allí aunque sea federativa. A diferencia de lo que nos pasa aquí, que ésa suele ser una excusa para que los representantes sean solo varones.

Trabajo productivo y reproductivo

En la presentación del nuevo Centro, el Secretario Adjunto de CTA, Pedro Wasiejko, destacó los avances que impulsó la CTA dentro del movimiento sindical, entre los que mencionó la cuestión del cupo femenino y del voto directo, y remarcó la necesidad de investigar el tema del trabajo y del mercado laboral “desde una perspectiva de género, para impulsar a partir del conocimiento, políticas que permitan poner fin a las desigualdades existentes”.

– ¿Es realmente sustentable desde la política sindical integrar aspectos nucleares de la perspectiva de género, como la interacción entre el trabajo productivo y el trabajo reproductivo?

Díaz: -Necesitamos mirar el mundo del trabajo como un conjunto, tanto el trabajo productivo (reconocido como tal y pago) como el trabajo reproductivo (tareas de cuidado y domésticas no reconocidas como trabajo y sin pago). Esta mirada integral permitirá avanzar sobre aspectos que son estructurantes del mercado laboral y que afectan especialmente a las mujeres. Tanto por las tareas dentro del hogar -que las siguen haciendo mayoritariamente- como por la incidencia que tiene esta doble presencia en el mundo laboral a la hora de su inserción en el mercado de trabajo.

– Alguien dirá que ésos son temas de mujeres, no de la economía del trabajo…

– Cuando se entienda que cuidar a las personas no es un tema de mujeres seguramente habremos dado muchos pasos adelante, por eso estos temas son claramente políticos. No se trata de mercantilizar la vida cotidiana o doméstica, sino más bien de lo que se trata es de fomentar políticas que democraticen el espacio privado. Las mujeres en el siglo XX ganamos el espacio público, necesitamos en este siglo construir una igualdad de oportunidades en lo público y lo privado.

– ¿Y cómo se llega a eso?

– Por lo pronto resulta fundamental incorporar reivindicaciones que apunten a promover las responsabilidades familiares compartidas (licencias parentales, aumento de licencia para varones por cuidado y nacimiento y promoción para que las tomen, entre otras), políticas públicas de cuidado, promoción de la inserción de mujeres en espacios no tradicionales, fomentos especiales para las mujeres de los segmentos de menor calificación, que son claramente las que de mayor manera sufren la discriminación.

Entusiasmo

En CTA hay entusiasmo con la nueva oficina. El secretario general, Hugo Yasky celebró la apertura como “un ámbito que permitirá construir conocimiento y posicionamiento político desde la perspectiva y la mirada de clase, tomando la problemática de las compañeras trabajadoras, de las mujeres, como parte esencial de las políticas para la clase trabajadora en su conjunto”.

El equipo de trabajo está conformado por representantes de sindicatos integrantes de la CTA y por especialistas de género, “con un Consejo Asesor que estará integrado por especialistas académicas destacadas en la temática, y por dirigentes sindicales con una vasta trayectoria”, aporta Estela Díaz.

“Se van a elaborar informes sobre el mercado laboral, las modalidades y dinámicas actuales que asume la división sexual del trabajo, la negociación colectiva y la representación y participación de las mujeres en las asociaciones sindicales, desde una perspectiva que de cuenta de las relaciones de género. Se producirán estadísticas sobre la situación y participación de las mujeres en el mundo laboral y se desarrollarán investigaciones orientadas especialmente a la inserción en el sector privado formal e informal”, se entusiasma la dirigenta.

– Son propuestas ambiciosas…

– Y son sólo algunas de las propuestas que deberían comenzar a tener mucha más presencia en las mesas de negociación colectiva, que han cobrado gran protagonismo en estos años pero que todavía nos deben una renovación en torno a cláusulas de igualdad.