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Luces y sombras de las políticas inclusivas

Antes de los comicios de 2007, afirmaba en una nota periodística que Cristina Fernández no tenía enfoque de género. Tres años después, debo reconocer que los progresos sustanciales hacia la igualdad, la no discriminación y la no violencia que hoy observamos, solamente pudieron concretarse durante el mandato de una mujer. Quizá la contradicción política que vincula ambos conceptos, pueda ser un buen punto de partida para explicar los impactantes acontecimientos de los últimos 15 días. (Por Luis María Otero/Buenos Aires)

Siendo el concepto de Estado de una volatilidad tan inquietante como intangible, su presencia en nuestras vidas también lo es. Por eso, cuando pretende regular nuestra privacidad, nuestro discernimiento esencial, se vuelve peligroso. El sueño de todo dictador es gobernar no ya las instituciones sino las almas. Y por eso también, cuando las democracias republicanas modernas instituyeron el concepto de Estado de Derecho, sus precursores defendieron a rajatabla tres principios básicos como anticuerpos contra el autoritarismo: la autonomía, la inviolabilidad y la dignidad de la persona.

Pero es bien sabido que resabios del viejo despotismo filo-religioso y patriarcal se enquistan en las normas del Estado moderno, ya sea entorpeciendo el acceso a los recursos para ejercer el principio de autonomía, o directamente vulnerando la dignidad y la inviolabilidad, aun en términos de vida o muerte. Las mujeres saben mucho de eso, de ellas aprendí. Con la vida y la salud de sus cuerpos, vienen pagando desde hace siglos un tan injusto como escandaloso tributo.

En estos últimos quince días, tres hechos políticos importantes trajeron a la conciencia de los y las argentinas –por diversos caminos, no siempre tan luminosos- aquellos principios fundacionales del Estado de Derecho, así como las nociones sobre su fortaleza y su vulnerabilidad.

Un bálsamo

La Ley de Matrimonio Civil obró como un bálsamo en el espíritu inclusivo de las y los ciudadanos. Fue palpable la sensación de beneplácito entre la gente de a pie, en los bares, en los clubes, en las oficinas, en la calle… Como si de pronto hubiéramos encarnado en aquellos miles de hombres y mujeres que, por seguir el mandato de sus cuerpos y emociones, sufrieron siglos de difamación, reclusión social, obligada hipocresía e injusta segregación; ciudadanas y ciudadanos iguales a los demás, pero con menos derechos por imperio del Estado.

Creo, para graficarlo mejor, que tras la histórica sanción, todas y todos nos sentimos más buenos.

Bueno… no todos. Pero las catilinarias arcaicas de los grupos ultramontanos y los disparates pseudo-científicos, hicieron una invalorable contribución a la aprobación generalizada; vimos en ellos lo peor de nosotros mismos, de nuestra cultura reaccionaria (¿acaso todos los argentinos no sufrimos recientemente reclusión, segregación y violencia?), y con indignación celebramos la caída de los mitos homofóbicos.

En lo político, quedó plasmada la miserable soledad de la mayoría de las iglesias cristianas y la necesidad de profundizar el debate de la definitiva separación entre religión y Estado, por aquello dicho más arriba sobre los dictadores y las almas. Pero también puso en evidencia por dónde transcurre la ordenación intelectual de muchos dirigentes políticos de derechas que pretenden el Sillón de Rivadavia.

Claro que a esta epifanía laica contribuyeron significativamente los medios de comunicación: el confrontar el pensamiento de brillantes homosexuales y librepensadores con la negritud fundamentalista, definió no sólo el ánimo popular, sino el voto de varios senadores y senadoras con aspiraciones mayores al ridículo. Hasta los medios enemigos del Gobierno, debieron “guardar” en la gaveta a sus cavernícolas más elocuentes, para no seguir perdiendo audiencia.

Las mujeres y el Bicentenario

El Área Municipal de la Mujer de la ciudad de Salta, presentó recientemente el libro “Las mujeres y el Bicentenario”, un trabajo que compila las exposiciones realizadas en distintos seminarios en 2009. Este compendio es uno de los aportes más importantes en el contexto de los festejos del Bicentenario de la Patria, pues –lejos de los fastos- presenta trabajos fruto de la investigación, de la crítica, del interés por conocer la real situación de las mujeres, las asignaturas pendientes y los posibles caminos para superar la desigualdad. (Por Marisa Vázquez/Salta)

Silvia Varg, secretaria del Área Municipal de la Mujer indicó que el proyecto de realizar estos seminarios surgió en 2008, ante la necesidad de ofrecer a la comunidad un espacio para la aproximación a diferentes miradas sobre la situación de la mujer y al debate acerca de las urgencias en torno a los derechos de las mujeres.

“Decidimos que ésta sería la actividad oficial del área durante 2009, para culminar con un libro que se distribuirá en bibliotecas y organizaciones sociales”, señaló Varg, y explicó que se convocó a investigadoras locales para que coordinaran los distintos seminarios.

La actividad se articuló en siete jornadas –desde marzo hasta octubre- distribuidas en ejes temáticos: medios masivos, trabajo, derechos y participación política, historia, filosofía y género, salud y educación; cada uno de ellos planteó situaciones diversas y preguntas para pensar qué estrategias son necesarias para afianzar los logros y avanzar en las demandas.

“Las mujeres y el Bicentenario” es un libro de impronta política, como sostuvo en su alocución la secretaria del Área; “las mujeres militantes sostenemos que lo personal es político y nada nos debe impedir buscar ayuda cuando las paredes de la casa se transforman en una cárcel o en un silenciador de torturas”, dijo.

Agregó que “la violencia contra las mujeres no es sólo física, es también psíquica, económica; la violencia se manifiesta en las barreras para el acceso a la salud; a estereotipos denigrantes; en la educación diferenciada de niñas y niños; en el acceso a los cargos de decisión; a trabajos menos remunerados que los varones; una discriminación en múltiples aspectos de la vida que están naturalizados y, por lo tanto, invisibles”.

Ante ese panorama el Área Municipal de la Mujer asumió esta tarea, como sostuvo Silvia Varg, y “nuestro compromiso, como organismo municipal, será continuar exigiendo el cumplimiento de todas las normas conquistadas en las últimas décadas, de modo que tan importante legislación, se traduzca en beneficios concretos para todo la sociedad”, según aseguró.

Finalmente, la titular del Área agradeció el apoyo del intendente Miguel Isa a las actividades; asimismo, enfatizó el apoyo de la Unidad Temática de Género de Mercociudades, la Comisión de la Mujer de la Universidad Nacional de Salta, Delegación del INADI Salta; el Servicio de atención de la víctima del Ministerio Público, la Escuela de la Magistratura del Poder Judicial, la Fundación entre Mujeres, el Foro de Mujeres por la Igualdad de Oportunidades, legisladoras salteñas, Fundación para la Integración Federal, Red PAR y Multisectorial de Mujeres de Salta.

“Las mujeres y el Bicentenario” es una lectura insoslayable para aproximarnos a la real situación de las mujeres y a las demandas –prioritarias y urgentes- de las ciudadanas; por esta razón, el libro está a disposición de todas y todos en las bibliotecas y en la página web de la municipalidad de Salta y en “La Otra Voz digital”.

Murales, merenderos y afiches

Ciudades seguras” se ejecuta en 3 de los 6 distritos en los que está dividida Rosario. En la zona este ya se concretaron transformaciones notables desde 2006: muchas de las plazas o lugares abiertos de la ciudad, otrora territorio de personas violentas, adictos y jóvenes en estado de calle, han sido transformadas en “lugares protegidos” para mujeres, niñas y niños, con zonas de recreo y merenderos, canchas de fútbol y alumbrado público optimizado.

Asimismo, las mujeres pintaron murales con consignas sobre sus derechos, murales que necesitan ser mantenidos, para así no abandonar el lugar recuperado para el arte.

Otra campaña de gran impacto es la llamada “No queremos ese apoyo”, que difunde imágenes sobre situaciones abusivas que muchas veces tienen lugar en los colectivos urbanos, una forma de acoso sexual que viven comúnmente las mujeres. La campaña apunta a sensibilizar sobre las diferentes formas que puede adoptar la violencia sexual, “la mayor amenaza para no usar los espacios públicos”, según explica Nazar.

“Y si la mujer deja de usar la ciudad, dejará de estudiar, de circular, de relacionarse… aumentando la dominación que vive en su hogar, en un continuo de la violencia”, añade la experta.

Lo más importante: las mujeres no son sólo beneficiarias del programa ‘Ciudades Seguras’, son protagonistas. Este empoderamiento se traduce en la elaboración de las agendas para reformular o crear las políticas públicas del territorio. Y ese protagonismo lo tienen también en el presupuesto participativo de Rosario, donde trasladan sus diagnósticos sociales y territoriales para que la perspectiva de género transversalice, por ejemplo, la obra pública.

Inseguridad que enferma

La noción de “percepción de riesgo en salud”, poco considerada por el periodismo de los grandes medios, es una categoría que incluye y comprende la percepción de riesgos en general. Los asesinatos de pareja, la violencia física y sexual, el acoso, las formas graves y crónicas de violencia psicológica, así como una variada combinación de malos tratos y abusos emocionales con consecuencias dramáticas, son componentes cotidianos de estos riesgos. Es por ello que la “percepción de riesgo en salud”, esto es, la percepción de inseguridad, es categóricamente diferente para mujeres y varones.

Sin embargo, en países como Argentina, la percepción de inseguridad que se toma como parámetro para las agendas tanto gubernamentales como periodísticas sigue siendo la percepción masculina, que asocia la inseguridad sólo con delitos tradicionales como homicidios, hurtos, robos y asaltos. De ahí que todavía pervivan figuras aberrantes como la del “crimen pasional”, tendientes a distinguir los crímenes contra las mujeres de “los otros”, los “más comunes”, los “más importantes” para la opinión pública.

Es permanente el reclamo en los medios de “mayor presencia policial” -sin otro propósito que una mayor efectividad en la represión- como una de las posibles soluciones al problema de la inseguridad. El programa ‘Ciudades Seguras’ en cambio, trabaja con la policía pero desde una concepción de género, ya que parte de una capacitación a la policía comunitaria de Rosario y un protocolo de atención a mujeres en situación de violencia, por lo que ahora el personal está capacitado para contener, no revictimizar, y si es necesario, acompañar a un refugio a las mujeres en riesgo.

A esta iniciativa se suma la atención telefónica durante 24 horas todos los días, a través del llamado ‘teléfono verde’, que asiste a mujeres en emergencia.

El empoderamiento devenido de estas iniciativas, demostró que si bien no hay duda de que mujeres y hombres sienten y viven la violencia como un problema compartido por toda la población, ellas son más vulnerables, no sólo por las violencias derivadas de su condición (agresiones sexuales y violencia interpersonal), sino por ser además blanco ocasional de los problemas de inseguridad general.

Y cuando hablamos de inseguridad general no sólo nos referimos a los delitos “tradicionales”, por así decirlo: también estamos hablando de fenómenos vinculados a la forma en que se concibe el desarrollo urbano, a la falta de participación ciudadana, a la dificultad de accesos a servicios… factores que, de una u otra manera, inciden en los grados y modalidades de la percepción de riesgo en salud.

Como puede verse, la experiencia de las mujeres para promover ciudades más seguras, su apreciación tanto objetiva como subjetiva respecto a las violencias que viven en la ciudad y el protagonismo de sus organizaciones, pueden ser fundamentales a la hora de minimizar no sólo la percepción de riesgo, sino el siniestro protagonismo político que hoy cobra la palabra “inseguridad” en nuestra cultura urbana.

Debemos construir un Estado laico e incluyente

Mujeres indígenas y afrodescendientes de distinta orientación sexual e identidad de género y generacional de América Latina, el Caribe y de la Diáspora, dieron a conocer una Declaración mediante la cual recomiendan “construir y fortalecer un Estado laico, democrático, plurinacional, pluricultural, antirracista e incluyente”, al tiempo que critican la discriminación racial, el desalojo y desplazamiento forzado, la militarización y la trata y tráfico de niños, niñas y jóvenes, especialmente mujeres. Éste es el texto de la Declaración:

“Nosotras, mujeres indígenas y afrodescendientes de distinta orientación sexual e identidad de género y generacional de América Latina, el Caribe y de la Diáspora, reunidas en Brasilia, del 13 al 16 de Julio del 2010, en el marco de la Undécima Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, organizada por la CEPAL, nos proponemos incidir en instancias gubernamentales e intergubernamentales para la formulación e implementación de políticas públicas que garanticen la construcción de modelos de desarrollo sostenibles, sustentados en el reconocimiento y respeto de las identidades étnicas, raciales y de género.

Amparándonos en la normativa estipulada por el Convenio 169 de la OIT, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, la Declaración y Programa de Acción de Durban, los compromisos de los ODMs y la CEDAW, la Plataforma Mundial de Acción de Beijing y el Programa de Acción de Cairo, ratificados por la mayoría de los Estados de la región,

Valorando los esfuerzos que hemos realizado con agencias de Naciones Unidas, gobiernos federales, estatales y locales, organismos de la sociedad civil, instituciones académicas, redes indígenas, redes afrodescendientes, así como del movimiento feminista,

Considerando que todas las ministras y autoridades de género reunidas en la Décima Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe (2007), celebrada en Quito, plantearon que uno de los principales retos es promover la participación activa de los sectores históricamente excluidos, como el de las mujeres indígenas y afrodescendientes,

Reafirmamos, que las mujeres indígenas y afrodescendientes no somos grupos vulnerables, sino sujetas de derechos.

Expresando preocupación por la situación actual que vivimos las mujeres indígenas y afrodescendientes de violencia en todas sus formas, discriminación racial, desalojo y desplazamiento forzado, militarización de nuestros territorios, trata y tráfico de niños, niñas y jóvenes, especialmente mujeres; deterioro de las tierras, territorios y recursos naturales por la contaminación ambiental derivada del modelo de desarrollo extractivo, vigente en nuestros países; el escaso acceso al empleo, a los servicios de salud y de educación, vivienda, crédito; el desconocimiento del aporte económico del trabajo no remunerado y el limitado acceso a las tecnologías en general y particularmente de las TICs,

Resaltando la falta de políticas públicas con participación y nombramientos directos de las mujeres indígenas y afrodescendientes en los puestos de toma de decisión del Estado, la desigual distribución de presupuestos y legislaciones que no están en concordancia con la normativa internacional adoptada por los Estados,

Recomendamos:

Construir y fortalecer un Estado laico, democrático, plurinacional, pluricultural, antirracista e incluyente, cuyo modelo de desarrollo no se basa exclusivamente en la producción y acumulación de riquezas, sino que las mismas sirvan para la inversión en un desarrollo humano que tenga como centro el ser humano y el respeto por el medioambiente, promoviendo un ejercicio de la ciudadanía en el que las mujeres no seamos vistas como unidades productivas, sino como sujetos de derechos.

Respetar los derechos sexuales y derechos reproductivos sin discriminación de ningún tipo. Asegurar a las mujeres indígenas y afrodescendientes el acceso universal a los servicios de salud, integrales e interculturales, en todas las etapas de su ciclo de vida, incorporando y valorizando los saberes y prácticas de la medicina ancestral. Garantizar el acceso a los métodos anticonceptivos con consentimiento libre, previo e informado; implementar políticas efectivas para la prevención, diagnóstico y tratamiento para el vih/sida. Garantizar la reducción de la morbi-mortalidad materna como lo establecen los ODMs.

Incorporar las variables: sexo, etnia y raza, considerando la auto-identificación como criterio básico para el registro de la información en los censos de población y vivienda, encuestas de hogares, encuestas rurales, registros vitales, entre otros. Exigimos que el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de la CEPAL incorpore indicadores que den cuentan de la desigualdad étnico racial.
Diseñar e implementar políticas públicas, con la participación de las mujeres indígenas y afrodescendientes en todo el proceso, que tengan como objetivo el empoderamiento, la autonomía económica y el acceso a los recursos económicos y naturales.

Reconocer la presencia mayoritaria de jóvenes en el mercado laboral y dentro del mismo la mano de obra de los y las jóvenes afrodescendientes e indígenas es subvalorada, por lo que demandamos que los Estados garanticen la implementación de políticas públicas acordes a estas realidades y asegurar un efectivo empoderamiento económico de las jóvenes indígenas y afrodescendientes.

Garantizar el acceso a los medios masivos de comunicación de mujeres indígenas y afrodescendientes, a través de la creación de mecanismos mediáticos que incorporen las lenguas propias y las identidades culturales en espacios comunitarios radiales y audiovisuales. Exigir la eliminación de mensajes e imágenes racistas y estereotipadas que degradan las esencias identitarias de las mujeres.

Demandamos un Estado comprometido con la incorporación de las mujeres, particularmente de las mujeres indígenas y afrodescendientes, con un desarrollo inclusivo, respetuoso del medioambiente y de los derechos humanos en todas sus expresiones.

ONU Mujeres, entidad para el empoderamiento

Un comunicado conjunto de las diversas oficinas e institutos de Naciones Unidas para la promoción de la mujer, da cuenta de la decisión tomada por unanimidad el pasado 2 de julio por la Asamblea General, mediante la cual se crea la Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer.

La División para el Adelanto de la Mujer (DAW), el Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer (INSTRAW), la Oficina del Asesor Especial en cuestiones de género (OSAGI) y el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), dieron a conocer un documento conjunto en ocasión de la creación, por la Asamblea General, de la Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer.

“Acogemos con entusiasmo la decisión unánime de la Asamblea General de establecer la Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer, que será conocida por el nombre de ONU Mujeres”, afirma el documento.

Según explica, ONU Mujeres “será un defensor dinámico y fuerte de las mujeres y niñas de todo el mundo, dándoles una voz poderosa en los ámbitos mundial, regional y local”. Asegura también que la creación de esta entidad “dará un impulso a la capacidad de las Naciones Unidas de respaldar y trabajar con los Estados Miembros para acelerar los progresos en el logro de los objetivos de igualdad entre los géneros y de fortalecimiento de la mujer, ampliar las oportunidades y luchar contra la discriminación contra las mujeres y las niñas”.

ONU Mujeres trabajará con todo el sistema de la ONU y establecerá alianzas eficaces con todos los involucrados, incluyendo a la sociedad civil y las organizaciones de mujeres.

“Hemos asumido el compromiso de implementar de manera conjunta nuestro mandato y funciones en tanto que ONU Mujeres, con fuerzas renovadas para hacer frente a los desafíos que nos esperan y para defender los derechos y expectativas de las mujeres y las niñas del mundo, gracias a esta oportunidad que se nos ofrece”, asegura el comunicado de las agencias.

Finalmente, ratifica su confianza en que los Estados Miembros, darán a ONU Mujeres “los recursos necesarios para cumplir eficazmente con su mandato. Esperamos –remata- ahora el nombramiento de la Secretaria General Adjunta, que dirigirá a ONU Mujeres y liderará su trabajo”.

En Hispanoamérica sólo hay un 20% de diputadas

Una de las conclusiones del Encuentro que se realizó en Madrid, fue la necesidad de avanzar en las políticas de inclusión y equidad de género. La representación de las mujeres latinoamericanas y caribeñas en la política todavía es baja, si se compara a los avances en otras áreas

América Latina y el Caribe necesitan establecer más y mejores políticas para garantizar la equidad de género, aun cuando la participación de las mujeres en la política y otros sectores ha mejorado en los últimos años. Con un promedio de 20% de mujeres diputadas y 6% de alcaldesas, la representación de las mujeres latinoamericanas y caribeñas en la política todavía es baja si se compara a los avances en otras áreas. Esa fue una de las conclusiones del Encuentro de Mujeres Parlamentarias de América Latina y el Caribe, que se realizó en Madrid entre los días 15 y 16 de junio.

Cerca de 60 parlamentarias latinoamericanas y caribeñas y alrededor de 20 parlamentarias españolas debatieron sobre los retos específicos de sus funciones. También analizaron sus roles como actoras fundamentales en la construcción de una agenda de género. El Encuentro de Mujeres Parlamentarias “Hacia una Agenda Política para la igualdad de género en America Latina y el Caribe” fue organizado por la Agencia Española de cooperación Internacional y Desarrollo (AECID), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo de Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), con el apoyo del Fondo España-PNUD “Hacia un Desarrollo Integrado e Inclusivo en América Latina y el Caribe”.

El Encuentro trató tres temáticas principales: las mujeres como protagonistas clave del desarrollo frente a la crisis económica, el fortalecimiento de la participación política de las mujeres en America Latina y el Caribe y el desarrollo de una agenda de género en los Parlamentos de la región.

La participación de parlamentarias españolas tiene como objetivo intercambiar experiencias con las homólogas de América Latina y el Caribe. “Hoy las mujeres somos parte de la política, somos un elemento central de ella, y seguimos reivindicando el espacio público que siempre debimos haber ocupado”, señaló María Teresa Fernández de la Vega, Vicepresidenta del Gobierno de España, en la apertura del evento (foto).

“Por eso estamos en este Encuentro –prosiguió-. Porque creemos en el poder de la política como el canal privilegiado para movilizar energías sociales. El Gobierno de España así lo entiende, como lo demuestran los primeros gobiernos paritarios en nuestro país, las leyes de igualdad y contra la Violencia de Género, o la creación del Fondo Multidonante Global de Igualdad de Género en el seno de Naciones Unidas, del que los países de América Latina y el Caribe podrán beneficiarse accediendo a 50 millones de euros para propiciar la igualdad de género en cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.”

“No nos podemos permitir los costes individuales, familiares y sociales que suponen las desigualdades, sobre todo en estos tiempos de crisis económica y financiera”, dijo Rebeca Grynspan, Administradora Auxiliar y Directora para America Latina y Caribe del PNUD en su discurso de apertura. “La igualdad y los derechos de las mujeres no deben convertirse en moneda de canje para frenar la crisis. Es más, tenemos que saber desarrollar nuestras mejores estrategias para que pueda convertirse en una oportunidad de cambio de estructuras que contribuyan a la equidad.”

“Es necesaria la rendición de cuentas a las mujeres de forma que ellas mismas puedan lograr respuestas por parte de quienes ocupan cargos de decisión, tanto nacionales como internacionales”, dijo Inés Alberdi, Directora Ejecutiva de UNIFEM. “Necesitamos una rendición de cuentas desde una perspectiva de género, para garantizar que las políticas sobre derechos de las mujeres no sean una retórica vacía. Rendición cuentas en la política, en la justicia, en el cumplimiento de los servicios públicos debidos, o en los mercados. Rendición de cuentas para las mujeres de los compromisos internacionales y nacionales.”

Mujeres: avances en la política

Las conquistas en el ámbito del género de las últimas décadas, en cuanto a derechos y equidad, han tenido su reflejo en la representación política y, en particular, parlamentaria. Ha habido un importante avance en la proporción de mujeres diputadas. Actualmente, el promedio regional está en un 20.7%.

Los países con mayor representación de las mujeres son Cuba (49.2%), Argentina (40%) y Costa Rica (36.8%), mientras que la representación más baja se observa en Colombia (8.4%), Brasil (9%) y Guatemala (12%). El avance en las senadurías ha sido más lento. Los datos de 2009, en comparación con 2001, muestran un solo país con retroceso (Senado en Paraguay: 18% en 2001 y 16% en 2009) y un lento pero sostenido avance a nivel general.

En tanto, cuatro mujeres han llegado a presidencias de la República por la vía de las urnas: la nicaragüense Violeta Barrios de Chamorro (1990); la panameña Mireya Elisa Moscoso (1999); la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet (2005); y Cristina Fernández de Kirchner, en Argentina (2007).

La integración en gabinetes ministeriales es otro punto a destacar. Mientras en la década de los 90 apenas alcanzaba el 9%, diez años después el porcentaje de mujeres ministras se triplicó, hasta llegar al 24%. Los datos para el 2009 indican un descenso al 21.6%. Un cambio cualitativo a tener en cuenta es que cada vez más mujeres ocupan carteras tradicionalmente reservadas a los hombres, como las de Interior, Defensa, Economía, Producción, Industria, y Ciencia y Tecnología, entre otras.

La violencia machista mata una mujer cada 34 horas

Un informe del primer semestre del 2010 de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, a través de su Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano”, indica que en estos seis meses fueron asesinadas 126 mujeres víctimas de la violencia de género. La cifra evidencia que en nuestro país se asesina a una mujer cada 34 horas por el sólo hecho de serlo, aterradora cifra que muestra un incremento de casi el 40% respecto al mismo período del pasado año.

Los datos corresponden al Informe de Investigación de Femicidios en Argentina que abarca el período del 1 de Enero al 30 de Junio de 2010, y han sido recopilados de las Agencias informativas Télam, Dyn y 120 diarios de distribución nacional y/o provincial, así como del seguimiento de cada caso en los medios.

Del total de feminicidios, 99 fueron cometidos en el círculo afectivo, mientras que los 27 restantes se habrían ejecutado sin vínculo aparente. Otro dato aportado es el de la edad de las mujeres víctimas, que oscila entre los 13 y los 65 años, con mayor prevalencia entre los 19 y los 50 años.

La estadística también da cuenta de la existencia de por lo menos 6 femicidios denominados “vinculados” de hombres y niños, categoría desarrollada por el Área de Investigación de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, y que parte del análisis de las acciones del femicida para consumar su fin: matar, castigar o destruir psíquicamente a la mujer sobre la cual ejerce la dominación.

En la definición de femicidios “vinculados” se registran dos categorías: Personas que fueron asesinadas por el femicida cuando intentaban impedir el crimen o que quedaron atrapadas “en la línea de fuego”, y personas con vínculo familiar o afectivo con la mujer, que fueron asesinadas por el femicida con el objeto de castigar y destruir psíquicamente a la mujer a quien consideran de su propiedad.

“Ensañamiento y ferocidad”

El estudio revela además que la modalidad de estos asesinatos muestra “ensañamiento, ferocidad, planificación y la alevosía de los femicidas” y que 18 de las 126 víctimas fatales realizaron una denuncia previa contra su agresor, lo que implica que un 14% de los casos que concluyeron en un feminicidio durante este año fueron previamente denunciados ante la Justicia, sin que se tomara ninguna medida efectiva.

El informe presentado en el Salón San Martín de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, reveló asimismo el detalle de los casos por provincia, con prevalencia de Buenos Aires con 43 asesinatos, siguiendo en orden decreciente Santa Fe con 12, Córdoba con 11, Entre Ríos con 9, Misiones con 6, San Luis con 5, Ciudad Autónoma de Buenos Aires con 5, Santiago del Estero con 5, Mendoza con 4, Corrientes con 4, Chaco con 4, Catamarca con 3, Salta con 3, La Pampa con 2, Tucumán con 2, Río Negro con 2, Chubut con 2, Neuquén con 2, La Rioja con 1 y Formosa con 1.

En su presentación, la Coordinadora Ejecutiva de la Casa del Encuentro, Fabiana Túñez, denunció que el feminicidio “es una de las formas más extremas de violencia hacia las mujeres, es el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su propiedad”, denunciando de igual modo, las diversas modalidades de invisibilización de estos hechos, como ocurre en los ingresos a los hospitales públicos y los posteriores certificados de defunción que se emiten desde allí.

“Muchas mujeres ingresaron a los hospitales con evidencia de violencia sexista, pero al fallecer en sus certificados de defunción figura muerte por paro cardiorrespiratorio u otro causal, invisibilizando la violencia que generó el cuadro traumático”, explicó Túñez, al tiempo que reiteró el reclamo de la necesidad de estadísticas oficiales monitoreadas por la sociedad civil, así como la incorporación de la figura del feminicidio en el Código Penal, la pérdida automática y definitiva de la patria potestad del femicidia y la reglamentación de la Ley Nº 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sanciones y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que se desarrollen sus relaciones interpersonales.

Disfraz

Lo más difícil eran las botas de caña alta. Vio la lista de almacén, clarito decía, “ponerse las botas antes que el cinto”, También se adosó la cola de gata y el antifaz. Bajó sin demasiados artilugios ni premuras no sin antes recordar el sabor a whisky que hay en la botella mitad color caramelo. Cuento/Autor: Facundo Martinez

Esperó el momento justo de la noche, escuchó algo de música y fumó un cigarro mirando a los chicos desde el balcón que tomaban un refresco luego del fútbol.
De fondo, sin volumen, hacía luces la televisión mientras caminaba descalza probando algo de ropa.
Sin oportunidad, sin dudarlo y con algo de razonable vergüenza se supo acomodar la apretada calza que previstamente le superaba el ombligo. Se acomodó un corpiño deportivo y se paró en frente del espejo más grande. Metió panza, rezongó un poco, pero estaba perfecta.
Mensaje de una amiga: “Es el cumple de Ema, te pasamos a buscar”
– No, jeje, gracias. Hoy salgo con Alberto. (enviado)
Cual médica cirujana tenía todos los instrumentos para la operación pero algo le transpiraron las manos cuando no encontró las gomitas y el clip para el pelo. Hurgó en los cajones, se hacía tarde, negó su furia y llamó a la calma respirando profundo y simulando un pasito de baile, todo estará bien.
Buscó una remera de nylon, mangas largas, pulcera, anillo y cinturón.
Llamada perdida.
Abrió un escocés que compró para la ocasión y se obligó a tragarlo repetida veces. Ya iba por medio atado y estaba toda empetrolada de noche.
-: Hola, que cómo andas, que ganas de vernos, yo también te extraño, yo también te quiero, sé que en eso habíamos quedado, ¡pero cómo no llamaste antes…! si, yo tampoco, bueno no hay drama, salgo con las chicas, si, yo también te quiero, nos juntamos mañana a comer, besos gordo, adiós.
Lo más difícil eran las botas de caña alta. Vio la lista de almacén, clarito decía, “ponerse las botas antes que el cinto”, También se adosó la cola de gata y el antifaz.
Bajó sin demasiados artilugios ni premuras no sin antes recordar el sabor a whisky que hay en la botella mitad color caramelo.
Caminó un par de cuadras a la deriva, sintiendo como el músculo empujaba para expulsarse de la jaula de costillas.
Por fin decide ir al prostíbulo. Se planta en la puerta, rescata una bocanada de aire libre – porque todos sabemos que, del otro lado, el aire es esclavo – Odia al imbécil de la entrada que le mira las caderas, le guiña un párpado y le tira un beso.
Adentro hay un show de la tristeza y algunas luces. Señores que chorrean saliva entre el humo y los hielos.
Sabe muy bien que esto no lo ha hecho antes; una de las chicas, que es menor, que quiere ver a sus padres, que quiere vestir peluches y aprender a andar en bicicleta, la mira, “ésta que quiere, a que viene, quien es”.
Pasa por detrás del escenario como Juana por su casa, por el pasillo de los vómitos que lleva a la mazmorra, observa la cocina de la droga, y por fin, el cuarto del chulo.
Gran Terror. El Gerente de la miseria con música está con la madame y su mano derecha. Es tarde para pedir permiso.
– ¿Y esta quien es?
– No sé, pero mirá las gomas que tiene.
– ¿Quién sos?, dice la vieja.
Y tres disparos: PUM, PUM, PUM.
El desconcierto es generalizado: No pasará mucho tiempo en que las sirenas iluminen el muro clandestino, en que los gorditos salgan corriendo con los pantalones húmedos para sus hogares, a dormir con la transpiración fría y la conciencia cobarde, en que los policías se hagan los distraídos (así que acá funciona un cabarulo, mirá vos), en que la prensa publique la nota del día, en que las chicas rompan sus grilletes y busquen asilo lejos de todos; quien va a pensar que fue “gatúbela” quien lo hizo, quien va a darse cuenta que fue una estudiante de abogacía, que el calibre es 22 se sabrá, que las balas, por más que se trate de una pistola de mujer, matan los mismo.

Muchas de mis fuentes de información terminan en ataúdes

Unos se sienten amenazados, otros han sido tocados por el brazo de la corrupción y muchos han muerto a balazos, pero Judith Torrea (foto), periodista ganadora del Premio Ortega y Gasset de Periodismo digital, no ceja en su empeño de narrar el día a día del ‘Juárez en la sombra’. (Por José Carlos García Fajardo-Canal Solidario/ Foto: Aula DDHH en Flickr)

“Hace 12 años Ciudad Juárez se convirtió en la culpable de que me enamorara profundamente de México. Hoy, mi corazón mexicano nacido en España, se resiste a dos palabras muy mexicanas. Se resiste a ‘ni modo‘”, escribe en su blog Judith Torrea, Premio Ortega y Gasset de Periodismo digital.

“Yo he elegido vivir en Ciudad Juárez. No tengo miedo pero el peligro existe. Para eso soy periodista, para contar historias que nadie cuenta. El peligro es estar vivo en una ciudad fantasma, sin ley, con incendios por no plegarse a la extorsión, edificios desiertos y miles de niños pandilleros, abandonados a su suerte por las autoridades, que son carne de cañón de los carteles de la droga”, cuenta Judith Torrea.

Ha sido galardonada en los Premios Ortega y Gasset de Periodismo digital, instituidos hace 27 años por su entereza, su valor y su forma de contar. Hacen que uno se sienta orgulloso de pertenecer a esta “bandada de hermanos” que luchan desde los medios por un mundo más justo y solidario. Su testimonio conmueve y estimula convencidos de que nuestro silencio, ante los crímenes y la explotación de seres humanos, nos convertiría en cómplices del sistema.

Nació en Navarra, pero siente que su corazón es mexicano desde que cruzó el puente de Santa Fe y se asentó en la fronteriza Ciudad Juárez hace seis meses, después de cubrir durante nueve años la zona para diversos medios. Trabaja como reportera free lance en México y Estados Unidos, donde emigró hace 12 años y donde se ha especializado en temas como el crimen organizado y la inmigración.

Ciudad Juárez es una ciudad de las más peligrosas del mundo y en la que más de 5.000 personas han sido asesinadas en los últimos dos años, 800 en lo que va de año. Cada día se produce una media de 6 asesinatos.

Judith, incapaz de encontrar suficientes medios para denunciar la vida a través de la pobreza, se propuso devolver la voz a quienes se la arrebatan cada día. Por eso, desde su blog “Juárez en la sombra” da cuenta de los crímenes de las mafias de las drogas, historias que no siempre llegan a las páginas de los medios tradicionales. Su lucha es para que “la gente reflexione y piense por qué México pone los muertos y Estados Unidos consume la droga”.

No duda en denunciar a las autoridades del Estado por la corrupción de funcionarios y la situación de los periodistas locales que no aciertan a contar lo que pasa: “unos se sienten amenazados, otros han sido tocados por el brazo de la corrupción y muchos han muerto a balazos”.

“Muchas de mis fuentes terminan en ataúdes”, dice con dolorida firmeza. El retrato de aquella atmósfera en la que ella vive es su pasión profesional, y humana, y por hacerlo ha ganado este premio de periodismo, escribe Juan Cruz. Ella lo desmiente con el resplandor de una vocación que va en sus ojos, y en sus lágrimas, como un torrente de afecto por la vida. “Que haya más como ella sería una bendición para este trabajo en el que a veces la sombra es la luz y viceversa”.

El jurado del Premio valoró “el completo tratamiento de uno de los dramas más graves y brutales de nuestro tiempo”. Para Judith Torrea el reconocimiento significa “dar voz a la voz arrebatada” a esa ciudad fronteriza.

Judith Torrea, le dedicó el premio “a las mujeres desaparecidas, a toda la gente que sobrevive cada día en Ciudad Juárez sin saber si va a vivir un minuto más, en una ciudad militarizada, donde el peligro está en estar vivo”.

“Mi blog salió de la necesidad de contar estas injusticias sin tener un lugar para contarlas, pero luego descubrí un mundo maravilloso porque en mi blog me expreso de una manera diferente que es más cercana, más en primera persona, tengo un diálogo bien interesante con mis lectores y descubrí un mundo que nunca pensé descubrir”.

Su despedida, en una entrevista en Radio Nacional, fue un chorro de aire fresco pues decía que no entendía la tristeza de las gentes por esta parte del mundo frente a la alegría y esperanza de los mexicanos. ¿De qué nos quejamos?, decía. ¡Si aquí vas por la calle tranquilamente y no te matan!

El trabajo desde una perspectiva de género

El Centro de Estudios Mujeres y Trabajo estará asistido por un Consejo Asesor de reconocidas profesionales, ya que “fue creado para abordar contenidos estratégicos que enriquezcan y profundicen el análisis del mundo del trabajo, del mercado laboral y el trabajo reproductivo desde una perspectiva de género, con la finalidad de promover la vinculación entre teoría, análisis y acción para contribuir a ampliar la agenda del movimiento sindical y social”, según subrayó Díaz.

P: -¿Y cuáles son las expectativas que existen? ¿Creen que es posible incidir con eficacia en las desigualdades de género en el mercado laboral?

Díaz: -Este espacio está pensado como un lugar de investigación, producción teórica, estadística y formación ligado a la práctica política del movimiento sindical y las organizaciones sociales. Nuestra expectativa es crear espacios de enlace entre teoría y práctica para enriquecer la agenda del sindicalismo y a la vez la agenda del movimiento de mujeres. En todo el mundo existen asimetrías en el mercado laboral entre varones y mujeres. Pero también es cierto que hay países que han logrado, con políticas activas, reducir las brechas existentes. Para que esto sea una realidad resulta necesario, en primer lugar, hacer visible la discriminación en el mundo laboral y revitalizar la construcción de un camino de cambios en ese sentido…

– ¿Cómo piensa que contribuirá la perspectiva de género al movimiento sindical?

– La transversalización de la perspectiva de género es un enfoque necesario para todas las políticas, los programas, las estructuras, las organizaciones. Implica una mirada que contribuye a hacer visible diferencias en el mismo colectivo de los y las trabajadores. Esto representa un aporte no sólo en esta temática, sino también en otras como los aspectos de diversidad, discriminaciones regionales, étnicas, etarias, etc.

– ¿Y qué piensan los varones sindicalistas del tema?

– En el sindicalismo hay resistencias a la inclusión de los temas de género. El enlace entre feminismo y sindicalismo no siempre ha encontrado espacios de diálogo sencillos. Pero también es cierto que el carácter internacionalista del sindicalismo contribuye en mucho, porque las organizaciones a nivel internacional tienen muy incorporada la perspectiva de género y lo hacen exigible, no sólo en las temáticas a considerar, sino también en la representación por géneros.

– ¿Hay ejemplos a nivel internacional de esta inclusión?

– Claro… un ejemplo formidable de avance de la participación de las mujeres es la nueva Central Sindical Internacional. Allí castigan a las centrales que no respetan el cupo, incluso dejándolas sin representación en el congreso o reduciendo la misma si no asiste suficiente cantidad de mujeres. La paridad es una realidad allí aunque sea federativa. A diferencia de lo que nos pasa aquí, que ésa suele ser una excusa para que los representantes sean solo varones.

Trabajo productivo y reproductivo

En la presentación del nuevo Centro, el Secretario Adjunto de CTA, Pedro Wasiejko, destacó los avances que impulsó la CTA dentro del movimiento sindical, entre los que mencionó la cuestión del cupo femenino y del voto directo, y remarcó la necesidad de investigar el tema del trabajo y del mercado laboral “desde una perspectiva de género, para impulsar a partir del conocimiento, políticas que permitan poner fin a las desigualdades existentes”.

– ¿Es realmente sustentable desde la política sindical integrar aspectos nucleares de la perspectiva de género, como la interacción entre el trabajo productivo y el trabajo reproductivo?

Díaz: -Necesitamos mirar el mundo del trabajo como un conjunto, tanto el trabajo productivo (reconocido como tal y pago) como el trabajo reproductivo (tareas de cuidado y domésticas no reconocidas como trabajo y sin pago). Esta mirada integral permitirá avanzar sobre aspectos que son estructurantes del mercado laboral y que afectan especialmente a las mujeres. Tanto por las tareas dentro del hogar -que las siguen haciendo mayoritariamente- como por la incidencia que tiene esta doble presencia en el mundo laboral a la hora de su inserción en el mercado de trabajo.

– Alguien dirá que ésos son temas de mujeres, no de la economía del trabajo…

– Cuando se entienda que cuidar a las personas no es un tema de mujeres seguramente habremos dado muchos pasos adelante, por eso estos temas son claramente políticos. No se trata de mercantilizar la vida cotidiana o doméstica, sino más bien de lo que se trata es de fomentar políticas que democraticen el espacio privado. Las mujeres en el siglo XX ganamos el espacio público, necesitamos en este siglo construir una igualdad de oportunidades en lo público y lo privado.

– ¿Y cómo se llega a eso?

– Por lo pronto resulta fundamental incorporar reivindicaciones que apunten a promover las responsabilidades familiares compartidas (licencias parentales, aumento de licencia para varones por cuidado y nacimiento y promoción para que las tomen, entre otras), políticas públicas de cuidado, promoción de la inserción de mujeres en espacios no tradicionales, fomentos especiales para las mujeres de los segmentos de menor calificación, que son claramente las que de mayor manera sufren la discriminación.

Entusiasmo

En CTA hay entusiasmo con la nueva oficina. El secretario general, Hugo Yasky celebró la apertura como “un ámbito que permitirá construir conocimiento y posicionamiento político desde la perspectiva y la mirada de clase, tomando la problemática de las compañeras trabajadoras, de las mujeres, como parte esencial de las políticas para la clase trabajadora en su conjunto”.

El equipo de trabajo está conformado por representantes de sindicatos integrantes de la CTA y por especialistas de género, “con un Consejo Asesor que estará integrado por especialistas académicas destacadas en la temática, y por dirigentes sindicales con una vasta trayectoria”, aporta Estela Díaz.

“Se van a elaborar informes sobre el mercado laboral, las modalidades y dinámicas actuales que asume la división sexual del trabajo, la negociación colectiva y la representación y participación de las mujeres en las asociaciones sindicales, desde una perspectiva que de cuenta de las relaciones de género. Se producirán estadísticas sobre la situación y participación de las mujeres en el mundo laboral y se desarrollarán investigaciones orientadas especialmente a la inserción en el sector privado formal e informal”, se entusiasma la dirigenta.

– Son propuestas ambiciosas…

– Y son sólo algunas de las propuestas que deberían comenzar a tener mucha más presencia en las mesas de negociación colectiva, que han cobrado gran protagonismo en estos años pero que todavía nos deben una renovación en torno a cláusulas de igualdad.